Dr. Luis Fernández Sanz

Dr. Luis Fernández Sanz

Profesor titular, Departamento de Ciencias de la Computación, Universidad de Alcalá

Doctor en Informática por la Universidad del País Vasco. Desde 2016 es miembro del Board of Directors de CEPIS y del Consejo Europeo de Sociedades Profesionales de Informática, donde ya había sido vicepresidente de 2011 a 2013.
Cuando se habla de educación inclusiva, es habitual que la atención se dirija a diversos aspectos pedagógicos y de análisis social de contenidos y actividades. Sin embargo, suele olvidarse el derecho básico del acceso a la información.

 

Aunque la incorporación de las TIC a la educación pueda parecer una dificultad añadida a muchos, es realmente una buena noticia para muchas personas con necesidades especiales, puesto que facilita una adaptación de la información a sus condiciones personales con un coste menor. Pero para ello, hay que garantizar que la información en formato digital sea accesible para todos y esto no es algo que deban resolver los técnicos, por el contrario, cualquier usuario de las TIC puede contribuir a esta labor de inclusión en la educación.

Derribando algunos mitos

El primer reto es la concienciación, lo cual implica el derribar algunas creencias poco fundamentadas. Una de ellas supone pensar que es un problema secundario con poca representación numérica. Aparte de las consideraciones éticas, las estadísticas, por ejemplo estas de la Unión Europea, indican que alrededor del 14% de la población experimenta dificultades en el desarrollo de sus actividades básicas, llegando al 23% en las edades de 45 a 65 años. Cifras nada despreciables.

Otra idea distorsionada es que la accesibilidad digital solo es necesaria para personas con discapacidad. Las personas de edad avanzada van disminuyendo capacidades  con el paso del tiempo y

Artículos relacionados

Microlearning – Aprender en cuestión de minutos

El Observatorio de Innovación Tecnológica y...

5 Herramientas didácticas para clases más dinámicas

En un artículo anterior sobre Neuroeducación y...

Beneficios y retos de la innovación educativa

Beneficios y retos contados por quienes se...

Neuroeducación: “El cerebro necesita emoción para aprender”

Esa es una de las premisas de Francisco Mora,...

5 aplicaciones útiles para estudiantes y profesores

En estos días de receso, un buen plan es...

Colegios colombianos le apuestan a las competencias digitales

El Colegio Andino, el Jardín Infantil Stanford y...

pueden requerir un diseño en la información digital que facilite un mayor tamaño de letra o procedimientos de interacción que requieran menor precisión, al igual que una persona con alguna discapacidad visual o que una con dificultades motoras puede requerir. Cualquier persona de cualquier edad puede necesitar estas ayudas en momentos concretos: no es lo mismo interactuar con una computadora con buena iluminación y en un entorno tranquilo con una buena mesa y silla que hacerlo con un dispositivo móvil con reflejos en pantalla en un entorno ruidoso.

Además, evitemos pensar que el desarrollo de información digital accesible en educación es tarea de técnicos. Es cierto que un diseño de un sitio web accesible o la adaptación de una plataforma de e-learning para garantizar la accesibilidad requiere de unos conocimientos técnicos avanzados, (estas adaptaciones de diseño han sido el foco principal de la implantación de medidas legislativas de las autoridades que han requerido el cumplimiento de las guía WCAG de accesibilidad) pero incluso los mejores sitios web o plataformas educativas quedan anulados si cargamos un simple archivo pdf no accesible. Las personas con necesidades especiales no podrán acceder a la información y las alejaremos de una plena inclusión en el aprendizaje.

 

El papel de los docentes

En Europa, la Directiva (UE) 2016/2102 del Parlamento Europeo y del Consejo del 26 de octubre de 2016, no solo universaliza la necesidad de diseño accesible de sitos web y aplicaciones móviles, sino que indica claramente que a partir del 23 de septiembre de 2018, todos los archivos públicos deben ser accesibles (esto aplica para sitios administrativos y tribunales, hasta universidades y bibliotecas públicas.)

Con normativas y lineamientos como este, se refuerzan disposiciones anteriores sobre materiales educativos accesibles ya existentes y se percibe claramente que los docentes deben asumir el reto de contribuir a la accesibilidad digital de la información para sus estudiantes. Si los profesores cuentan con habilidades digitales básicas, lo demás es cambiar de mentalidad y ser conscientes sobre el papel que juegan en la creación de información accesible para todos.

Ya Latinoamérica se benefició de un programa de formación sobre materiales educativos accesibles para la educación superior (http://www.esvial.org/). Ahora, un nuevo proyecto europeo, WAMDIA (We All Make Digital Information Accessible: www.wamdia.eu) reactualizará materiales formativos gratuitos y permitirá nuevas oportunidades de concienciación y formación de docentes y estudiantes.

¿Qué actitud adoptaremos los docentes ante este reto? Como usuarios de la ofimática, ¿habíamos pensado que nuestro pequeño aporte podría contribuir decisivamente a evitar problemas en una considerable cantidad de personas?