“En el pasado, una formación universitaria era suficiente para encontrar un trabajo estable que permitiera a las personas independizarse económicamente. Sin embargo, en la actualidad se está cuestionando su valor”. Así inicia el más reciente reporte EDUTrends del Observatorio de Innovación Educativa, en el cual se hace un análisis de una de las tendencias educativas con mayor potencial de impacto en la educación: Las credenciales alternativas.

 

Según un informe del McKinsey Global Institute realizado en 2017, para 2055 casi la mitad de los trabajos actuales serán realizados por una máquina. Pero, ¿seremos todos reemplazados por los robots? Ante este panorama, el Foro Económico Mundial da un parte de tranquilidad al estimar que para 2022 los avances tecnológicos crearán 133 millones de nuevos empleos, en comparación con los 75 millones de trabajos que serán desplazados. 

Lo anterior sugiere que, a medida que esta revolución industrial avanza, humanos y máquinas trabajarán conjuntamente, pero para que este escenario de trabajo conjunto se dé, es necesario cambiar nuestra forma de trabajar y por consiguiente, las habilidades que debemos aprender y desarrollar deben ser diferentes.

La demanda de perfiles cada vez más tecnológicos, así como de personas cada vez más preparadas en habilidades blandas va en aumento. El mundo laboral está exigiendo profesionales con pensamiento crítico, creatividad y colaboración, pero a la academia le está costando seguirle el paso a todos los cambios que ha traído consigo esta cuarta revolución industrial. De allí se desprende parte del éxito de las credenciales alternativas.

 

¿Qué son las credenciales alternativas?

En el reporte del Observatorio de Innovación Educativa, se definen como aquellas competencias, habilidades y resultados de aprendizaje que derivan de actividades no relacionadas con un título profesional o grado; se basan en la evaluación y se alinean con las necesidades específicas y oportunas de la fuerza de trabajo.

 

“Se caracterizan por ser más accesibles, asequibles y eficaces que muchos de los programas de grado completos, además de permitir a los estudiantes ser proactivos en su elección de las habilidades y conocimientos que quieren validar, además de hacerlo a su propio ritmo.”

 

Tipos de credenciales alternativas

En 2017, un estudio realizado por Jessie Brown y Martin Kurzweil de la American Academy of Arts & Sciences, realizó una primera clasificación de las credenciales, alternativas a los títulos universitarios, y las dividió en cinco categorías.

  1. Programas de certificación
  2. Formación laboral
  3. Cursos cortos basados en habilidades
  4. Cursos MOOC
  5. Programas de educación basados en competencias

 

En esta ocasión, el Observatorio de Innovación Educativas planteó tres grandes categorías: la Formación para el empleo y la acreditación, los Cursos masivos abiertos en línea y otras microcredenciales en línea y los Programas educativos basados en competencias.

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Además de exponer el tema de credencialización alternativa, el documento también ahonda en el papel de la universidad, la crisis por la que está pasando, la deserción universitaria, la brecha de habilidades y la certificación como objetivo y no como medio, lo cual se ha visto reflejado en un gran número de profesionales egresados con varios títulos sobrecalificados para los empleos disponibles y también resalta cómo debemos pasar de una carrera de cuatro años a una educación para toda la vida.

 

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