Arturo Rojas

Arturo Rojas

Rector del Colegio Inglés de los Andes, Cali.

Profesional con más de 25 años de experiencia como educador, líder de equipos e instituciones educativas bilingües. Especialista en Nuevas Tecnologías Educativas de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, posee Maestría en Educación y Currículo de la Universidad Javeriana de Cali y Master of Arts in Curriculum, and Education de la Universidad de Phoenix, Arizona.
El problema verdadero no es si las máquinas piensan, sino, si los hombres lo hacen. B.F.Skinner.

 

Hace 100 años terminaba la Primera Guerra Mundial. Se usó tecnología de última generación desconocida por los soldados que caían por millones sin entender qué los había golpeado, eviscerado, desmembrado. 18 millones de seres humanos perecieron durante el conflicto, eran tiempos del Titanic, los dirigibles Zepellins y del primer tanque de guerra.

Cien años después, hemos sido testigos de guerras cortas mucho más destructivas, con tecnologías inimaginables, todo ello, fruto del conocimiento humano. Y, ligado a ello, el salto cuántico de la informática y los sistemas computacionales que, desde los años 60 han transformado las comunicaciones, hecho accesible miríadas de datos a usuarios alrededor del orbe y profundizado las brechas entre los países en términos del uso y acceso a las tecnologías por sus sistemas educativos, de defensa y de procesamiento de datos.

 

“La tecnología es un sirviente útil, pero un peligroso amo”

En América Latina en los últimos 5 años se incrementó el número de personas con acceso a internet en más de 100 millones, alcanzando la nada despreciable cantidad de 387.000.000 lo cual nos ubica detrás de Europa, Asia y Norteamérica en conjunto. Pero ¿realmente le estamos dando un uso estratégico a las redes para suplir nuestras necesidades?

No. Si miramos el siguiente cuadro publicado por Statista, centro especializado de estadísticas de uso de redes, en el cual queda claro que en nuestros países el mayor uso que se hace de la internet es para consultar correos electrónicos y para hacer vida social a través de espacios especializados como Facebook y otros similares. La frase de Christian Lange: “La tecnología es un sirviente útil, pero un peligroso amo”, cabe perfectamente aquí.

Observemos esta muy diciente gráfica:

Artículos relacionados

ICDL Colombia: lo más destacado del 2018

Desde 2008, en ICDL Colombia nos hemos propuesto...

¿Debemos decirle adiós a las clases magistrales?

Recientemente, las pedagogas María Ortega...

De vuelta al colegio con estas aplicaciones educativas

De las 3.213.740 aplicaciones que están...

Para los estudiantes, la tecnología es mucho más que simplemente usar Internet.  Lo virtual hace ya parte de sus vidas, de su ser. Los móviles de alta tecnología han reemplazado las cámaras fotográficas y han convertido en periodistas a millones de personas que comparten videos de eventos diversos en la instantaneidad con otros tantos amigos virtuales. Se acabaron las grabadoras y el fax, pues es mucho más veloz enviar una imagen. La propiedad intelectual nunca estuvo más en vilo que en estos tiempos. Para las generaciones presentes, el mundo se achicó y la información está al alcance mediante unos pocos comandos en sus smartphones, tabletas u ordenadores portátiles.  La ficción que planteaba Asimov en sus libros de hombres máquina, Cyborgs, se percibe por doquiera, cuando vemos a personas de todas las edades imbuidas en sus máquinas, indagando, compartiendo, publicando. ¡Es parte de la identidad contemporánea y no va a cambiar!

Lo más sorprendente, sin embargo, es la ausencia de pericia de muchos docentes en pleno siglo XXI para hacer uso de las tecnologías y acercar los saberes al estilo de aprendizaje predominante de los niños contemporáneos. Son pocos los programas de especialización en nuestro país que ofrecen capacitación a los docentes sobre temas como: conectividad, compatibilidad, software educativo, antivirus, tipos de cables, capacidad de procesamiento de datos, memoria RAM, conversión de archivos, descarga y manipulación de archivos de video o de sonido para fines educativos. Esto impide a los docentes actualizar sus didácticas y lo compele a seguir usando su voz y a pedir material fotocopiado, que, no siempre, despierta la chispa del interés en los aprendices.

 

Nuestras certezas como docentes

Algunos gobiernos han tomado la iniciativa de regalar tabletas en los colegios públicos con la esperanza de cerrar la brecha entre los múltiples estratos socio económicos existentes; se ha impulsado la capacitación gratuita a través del SENA (Servicio Nacional de Aprendizaje) e incluso, se han instalado redes de internet en colegios y sitios públicos. No servirá de mucho, es previsible, si no se logra reeducar a los docentes para que incorporen a su arsenal de enseñanza, las maravillas de Melquiades que constituyen las nuevas tecnologías de enseñanza o NTIC.

Tendremos que empezar por desaprender nuestras certezas como docentes en un país que acaba de ingresar al club de mejores prácticas OCDE, para ocupar un espacio entre las naciones que ven el futuro con el optimismo que les garantiza el haber creado ambientes de aprendizaje enriquecidos con tecnologías de punta, docentes con capacidades de integrar lo tradicional con lo nuevo y estudiantes que trasciendan el uso eminentemente social y de intercambio de likes y dislikes, emoticons y chismes, memes y rumores apocalípticos sobre lo divino y lo profano, en un ambiente de vórtice que les consume, no solo sus datos, sino, el valioso recurso del tiempo. Con docentes hábiles, auto exigentes y auto evaluadores, moveremos a las generaciones del selfie y la dependencia narcisista, hacia la comprensión del valor inmenso que representa, por decirlo de manera sencilla, hacer un Boolean Search, o búsqueda filtrada, mediante el uso de conjunciones como: and, or, not, doc, pdf, etc… filtrando las búsquedas y, por ende, aprovechando el tiempo y los recursos de los ordenadores.

Para Britland, The Guardian 2013, el futuro de la educación no es si se aplican o no tecnologías en las aulas de manera creciente; se trata, de subir y acceder datos en la nube (cloud) y hacer del aprendizaje una experiencia colaborativa. Clases sin muros físicos donde se integre información de toda índole y proveniencia, en temáticas que nunca perderán el interés, como lo es la célula y la genética. Verdaderos encuentros de investigadores que descubren las maravillas de las ciencias acompañando al profe en su búsqueda, mediante acciones de aprendizaje autónomas y complementarias.

Para Warren Buffet, CEO de Berkshire Hathaway, deberíamos dejar a los niños para que puedan tener la libertad de hacer de todo, pero no tan libres para que no hagan nada. Ahora que navegamos como aprendices a prueba entre las naciones más desarrolladas del orbe, debemos dejar atrás por siempre las creencias y certezas en nuestros conocimientos. Apenas estamos explorando experiencias que completan su primera década como el “flipped classroom” que descarga la obligación del aprender en el estudiante, alivianando la carga de los docentes. La arrogancia del éxito nos lleva a equívocos como creer que lo que funcionó bien ayer, funcionará y será suficiente mañana. Los niños de Kinder de hoy serán los graduandos en el 2030, así es que, mientras parece lejano el reto de educarles para sus retos venideros, en realidad es muy urgente.

 

 

Referencias

http://www.pewglobal.org/2016/02/22/smartphone- ownership-and-internet-usage-continues-to-climb-in-emerging-economies/
https://www.statista.com/topics/2432/internet-usage-in-latin-america/
https://www.statista.com/statistics/274860/number-of-internet-users-in-latin-america/
https://www.theguardian.com/teacher-network/teacher-blog/2013/jun/19/technology-future-education-cloud-social-learning